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- Maestro de la ironia, la mordacidad, la paradoja, experto en el arte de halagar pero tambien para despreciar, de vasta cultura, exquisita elegancia, prodigiosa inteligencia y zagas ingenio
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jueves, 29 de noviembre de 2007
cuando fuimos huerfanos
El japonesito Kazuo Ishiguro se las trae de todas. En las fotos no aparenta mas de 40 años, tiene 53, y por lo que escribe podría tener mas de un siglo. Su escritura -en primera persona, ya sea impostando la voz de un mayordomo ingles en “Los restos del día”, su obra mas famosa gracias a la adaptación cinematográfica con Anthony Hopkins, o la de un detective londinense en los años treinta en esta novela- es tan … ¡increíble para un japonés! Al leerlo se tiene la sensación de que alguien escribe por él, ¡ni siquiera un caballero ingles de ochenta años lograría el tono de sus ficciones! Verán. Ishiguro nació en nagasaki pero se crió en gran bretaña, estudio en las universidades de Kent y East Anglia, sin embargo todos esos datos, además de ser curiosos, o explicativos, no resuelven el misterio de su escritura. Ishiguro tiene lo que pocos escritores consiguen: magia. Tras pasar la primera pagina, y esta tiene cuatrocientas, el lector se va dejando atrapar y, en el momento menos pensado, ya se acerca el final de la novela. Es una suerte de diario –incluso mas complejo por que no abarca días sino lapsos de diez años o mas- en los que Christopher Banks, un prestigioso detective londinense, empieza a narrarnos su vida, una vida que, finalmente, es un caso policiaco demasiado complejo: hay guerras, muertos, niños adoptados, opio, secuestros, amigos perdidos que traicionan a su patria.La historia empieza en Shangai. Banks es hijo de una familia inglesa establecida en esta ciudad por que trabajan para una poderosa multinacional. La empresa de su padre comercia con opio, su madre se opone y quiere regresarse a Londres. Un día secuestran a su padre y la única salida de Banks, que solo tiene ocho años, es jugar a los detectives con su mejor amigo, el pequeño Akira, un japonés que también tiene como patria la zona internacional de Shangai. Y las cosas empeoran. Su madre también desaparece y Banks tiene que viajar a Londres a establecerse con una tía que goza de un capital económico lo suficientemente fuerte como para que el niño –el futuro gran detective- sea parte de las altas esferas sociales. Pero la sombra de la desaparición de sus padres siempre esta hay. Y el hecho de ser huérfano, por eso el gran amor de Banks es una huérfana y nunca podrán ser felices. Su sobrina, una niña a la que adopta, también es huérfana, y a pesar de su madurez, el vació de los otros huérfanos –especialmente el de su “tío”- también la va a atrapar. Pese a todos estos elementos de súper novelón, lo mas inquietante de “Cuando Fuimos Huérfanos” es que Ishiguro siempre nos esta ofreciendo un relato de pura ficción. Su novela, a pesar de contar con hechos históricos reales, no logra confundir al lector: sus personajes solo pueden vivir en esas páginas. Es tan poderoso como Kafka, solo que Banks no es una cucaracha, es algo tan humano como un hombre que se convierte en detective.
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1 comentario:
He leído la novela de Ishiguro "Cuando fuimos huérfanos" de un tirón. Está perfectamente trabada la trama con la tensión que produce. A mí me encanta la urdimbre de recuerdos tan sutilmente elaborados que van proporcionando consistencia a la historia. Os recomiendo "Nunca me abandones" del mismo autor.
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