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Maestro de la ironia, la mordacidad, la paradoja, experto en el arte de halagar pero tambien para despreciar, de vasta cultura, exquisita elegancia, prodigiosa inteligencia y zagas ingenio

jueves, 29 de noviembre de 2007

cuento proletario

- Me dicen que hay un nuevo restaurant por L’Etoile donde hay unas pituitarias de jabalí à la Rabelais que…
- Nada de eso hoy comemos en el MacDo
- ¿Quoi? ¿En el MacDonald’s?
- El de Champs Elysées. El restaurant mas visitado del mundo.
- Tu rigoles!
- No, no bromeo
- ¡Pero si somos comunistas!
- Por eso.
- ¡Pero… les americains!
- Hoy más que nunca los comunistas debemos comer en el MacDo.
- Pour Quoi?
- Por que ganamos y hay que celebrarlo.
- ¿Ganamos? ¿Qué? ¿Quiénes?
- Ganamos la guerra. Nosotros los proletarios. Según la dialéctica marxista nadie más puede ganar.
- Las pituitarias de jabalí son caras, cursis, decadentes. La MacDo es barata, humilde y energética. Como nosotros. Tu prejuicio burgués contra la comida proletariada me parece lamentable. Pan, carne y papas, ¡lo que Lenin prometió a la mesa del obrero!
- Si, pero… ¡MacDo! El imperialismo mas…
- ¿Imperialista dices? Antes se llamaba internacionalismo… ¡Que tiempos aquellos! Oponerse a la globalización es tan reaccionario… ¡Se supone que la consigna proletaria era uníos!
- Si, claro como en texas hay granjas colectivas…
- Los EUA demostraron que la propiedad no tiene que ser monopolio del estado para beneficiar al proletario. Que mas vale un kulak eficiente que cien kolkosz improductivos y mil burócratas ineptos. Por eso la URSS fracasó y ellos no.
- Pero ¡el Estado americain existe! ¡El aparato político-militar-industrial!
- Claro que existe. Se llama Comité Central, compañero. ¿Cuándo viste un partido comunista sin comité central?
- No puedo creer lo que oigo… ¡Los EUA son EL capitalismo!
- No encuentro en los EUA nada, en el fondo, incompatible con Marx: un Estado con una nomenklatura eficiente que controla a un proletariado dedicado a trabajar, a engordar (mucho) y a cultivarse en el ocio.
- Un ocio de salvajes, de ignorantes, unos cromañones vulgares…
- Tus calificativos son típicos de un burgués ofendido por el proletariado. Yo creo que los EUA dominan el mundo porque Marx, como siempre tuvo razón: una vez librado, el proletariado americano desato su potencia creadora y provoco una reacción en cadena entre los proletarios de todo el mundo. Y sus compañeros de clase quieren sumárseles tout de suite. Son los intelectuales revisionistas, pequeñoburgueses y nacionalistas como tu los que odian a los EUA. El proletariado del mundo los adora: llena sus cines, baila sus bailes, los imita en todo, y el proletariado no se equivoca nunca.
- ¡Pero los EUA están sojuzgando al mundo!


- Claro, su modelo es popular y, por lo mismo, irresistible. Tu error consiste en no darte cuenta que es un modelo que surge de una clase, no de una nacionalidad. Deberíamos estar orgullosos de que los miserables emigrantes hayan creado el jazz, los viajes a la luna, Nueva York, el Wonder Bra, la MacDo…
- ¡Son un asco!
- Si: un asco proletariado. Típico odio a los EUA: la unica minoria que se puede odiar sin culpa. Si fueran verdes, seria el único racismo sin reconvención. El desprecio político a su democracia, el ético a su poderío militar, el intelectual a su cultura media, el social a su mal gusto y el culinario a la MacDo no es desprecio a un país, sino a la clase social en que las utopías depositaron todas sus esperanzas. Los odias porque hasta hay llegaron las utopías sociales por las que luchamos. ¡Bueno pues resulta que la utopía era vulgar! No les perdonas haber convertido en virtudes los defectos de la naturaleza humana. Ni haber mostrado que los ideales de igualdad y libertad generaron una pesadilla. El hombre al que Marx le ofreció “ser todo lo que quieras ser”, resulto un gordo de camisa rosa que quiere ir a Las Vegas. ¡Liberamos a Prometeo y dentro de el estaba Mickey Mouse!
- ¡Quel Horreur!
- Un horror del hombre no de los EUA. Mientras nosotros teorizabamos sobre el proletariado, ellos llamaron a “los pobres, los hambrientos, las masas deseosas de respirar en libertad…”, los acogieron les dieron trabajo, libre albedrío, los hicieron ambiciosos, se les dio la responsabilidad de elegir y eligieron…
- Eligieron matar indios, tirar gobiernos, invadir Iraq…
- Claro. El proletariado quiere dejar de serlo, lo mas rápidamente posible, y engordar. Eso lo define. Lo mismo que la ambición de poder, el gusto de los negocios, el amor a las explosiones, las maquinas. Cuando el proletariado se lanza, no lo para nadie.
- Ecoute, yo no puedo entrar, yo tengo un prestigio…
- Pues yo si. ¡Mira el MacDonald’s mas grande del mundo! ¡En Paris! Esto si es revolución, no guillotinar cabezas.
- Oh, mon DieuGrasa y fécula y proteína proletaria. Entra al único paraíso posible de la clase obrera.-

4 comentarios:

Rino Bod dijo...

Qu'apologie magnifique des yanquis; seulement que le repas est tellement sacré qu'il ne devrait pas avoir des liens politiques.

BESSIE CERÓN dijo...

hermano te quiero hermano te quiero te qjuiero hermanoastral, hermano te quiero uo hermano te quiero uouo...y seguimos bailando la casa azul..

Claudia Isabel Palacios Trejo dijo...

ha pero si la comida esta intrínsicamente ligada a la política rinobod, ya vez ese término que es ley comerse los unos a los otros, puro canibalísmo gourmet y por supuesto políticamente incorrecto.

Rino Bod dijo...

Ah, la cena de negros. Entonces el titular de este espacio tiene razón, las hamburguesas son una invasión y los burritos serían algo así cómo la contra...